Alocución de apertura del Director General de la OMS en la segunda reunión del Comité de Emergencias del RSI en relación con la epidemia de enfermedad causada por el virus de Bundibugyo en la República Democrática del Congo – 18 de agosto de 2026

18 de agosto de 2026
Observaciones
Ginebra
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Presidenta, profesora Lucille Blumberg,

Miembros del Comité de Emergencias, estimados colegas y amigos:

Gracias de nuevo por su compromiso con este Comité.

Quiero asimismo expresar mi agradecimiento a los representantes de la República Democrática del Congo, Uganda y Francia por acompañarnos hoy.

Hace tres meses, determiné que la epidemia de la enfermedad por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional.

Desde entonces, la epidemia se ha propagado rápidamente, y el riesgo de que continúe haciéndolo tanto a escala nacional como internacional sigue siendo elevado.

Nos encontramos ante el segundo mayor brote de ébola de la historia, y se propaga más rápidamente que cualquier brote anterior de esta enfermedad.

Por eso digo que avanza a una velocidad sin precedentes.

El brote se ve impulsado por la inseguridad y los desplazamientos, así como por los intensos movimientos de población a lo largo de carreteras, ríos y rutas mineras.

Cerca de 5000 personas se han infectado y más de 2300 han fallecido, en seis provincias y 55 zonas de salud.

Tenemos que ser sinceros: la epidemia no está ni mucho menos bajo control.

Tuvo un inicio fulgurante y todavía estamos intentando recuperarnos de esa ventaja.

Lo que más me preocupa es dónde se está muriendo la gente: en casa, en sus comunidades, fuera de los centros de tratamiento y al margen de las listas de contactos conocidas.

Cada una de estas defunciones apunta a una cadena de transmisión que todavía no hemos localizado.

Y la epidemia continuará hasta que no descubramos y rompamos todas estas cadenas.

El riesgo no se detiene en las fronteras de la República Democrática del Congo.

Uganda ya ha parado la transmisión después del salto inicial, y felicito al gobierno y al pueblo de Uganda por su respuesta decisiva.

El mes pasado, sin embargo, un viajero transportó el virus a Francia. Las fronteras pueden ralentizar una respuesta, pero no detienen un virus.

Bajo el liderazgo del Gobierno de la República Democrática del Congo, la OMS, los CDC de África y sus asociados estamos ampliando cada componente de la respuesta.

Estamos fortaleciendo la vigilancia basada en la comunidad, ampliando la capacidad de atención médica, apoyando unos entierros seguros y dignos, trabajando con las comunidades para crear confianza y sensación de identificación y promoviendo ensayos clínicos para vacunas y tratamientos.

Por primera vez, dos vacunas específicamente diseñadas para luchar contra el ebolavirus Bundibugyo han entrado en la fase de ensayos en humanos.

Otra vacuna ha demostrado protección cruzada en estudios con animales, y vamos a incluirla en un ensayo de fase tres.

El ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS, cuenta ya con 100 pacientes inscritos.

Con todo, la respuesta sigue requiriendo un intercambio de datos más rápido, una vigilancia reforzada, financiación, acceso y seguridad sostenidos y una coordinación transfronteriza más robusta.

También debemos recordar que el ébola es, junto con la mortalidad materna, las enfermedades diarreicas, la neumonía, el paludismo o el cólera, una de las amenazas a las que se enfrenta la población de la República Democrática del Congo.

Al tiempo que luchamos por acabar con esta epidemia, no podemos permitir que la respuesta perturbe el acceso a otros servicios esenciales de salud.

Quiero reiterarles a todos ustedes mi agradecimiento por su tiempo y sus conocimientos especializados.

Aguardo con interés su evaluación de la situación y su asesoramiento respecto de las recomendaciones temporales necesarias para detener esta epidemia y evitar que se propague a otras partes de la República Democrática del Congo y a otros países.

Muchas gracias.